Fonta lateral dereito. setembrooo 2017
Fonta lateral esquerdo. setembrooo 2017

El 22.º Congreso Anembe da comienzo con una interesante mesa sobre tuberculosis bovina

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29.06.2017

29.06.2017. Esta mañana dio comienzo en Pamplona el XXII Congreso Internacional Anembe de Medicina Bovina. Entre las actividades del día de hoy, destacó una mesa redonda en la que se abordó el tratamiento y prevención de la paratuberculosis en la actualidad. La mesa estuvo moderada por el periodista Xoán Ramón Alvite y en ella participaron Alfonso Monge, socio fundador y primer presidente de Anembe; Ramón Juste, veterinario y actual director del Serida; y José Luis Saez Llorente, jefe de Programas Sanitarios y Zoonosis del Ministerio de Agricultura.

Durante su intervención, Saez expuso la evolución del programa de erradicación de la tuberculosis bovina en España, marcado por la Comisión Europea, así como la prevalencia por regiones de esta afección en nuestro país. Monge centró su turno en la investigación presentada al Magrama a través de Anembe en la que se analizaron distintos casos de tuberculosis en granjas; por su parte, Juste habló del papel de las especies menores y de la fauna silvestre en el ciclo de mantenimiento de la tuberculosis en el ganado bovino, y del potencial y los resultados de la vacunación frente a los controles preventivos, haciendo además especial énfasis en la diferencia entre falsos positivos y reacciones reales pasajeras.

Tras las exposiciones individuales, se les presentaron a los ponentes una serie de cuestiones formuladas por ganaderos y personal de la industria relacionadas con el tema. Sobre la principal pregunta de todos los ganaderos, el por qué no existe una prueba más fiable con el objetivo de eliminar los falsos positivos, Juste explicó que “yo no creo que salgan más falsos positivos, lo que pasa es que se ha ido reduciendo el índice de prevalencia, de ahí que ahora el porcentaje de falsos positivos sea mayor”. Como posible solución a esto, Monge apuntó hacia la utilización más habitual de la prueba comparada, en tanto que Saez aclaró que en la administración se utilizaban “las pruebas que tenemos disponibles”. Ese es el mismo motivo por el que no se estén utilizando hasta el momento las pruebas del Elisa, las cuales todavía “no están autorizadas”, dijo Saez.

Hablando de otro de los grandes problemas que acarrea la tuberculosis bovina, la inmovilización de las explotaciones, el representante del Ministerio aclaró que, en un principio, no se inmoviliza toda la granja, sino que se aísla al animal que haya dado positivo a la prueba.

 Otro de las cuestiones incluía la propuesta de utilización de los datos de los que disponen las ADS como método para reducir la prevalencia de la enfermedad, algo en lo que todos los ponentes coincidieron en que sería interesante, pero imposible por el momento: “Hay comunidades, como Galicia, en las que sí se utilizan esos datos para prevenir, pero no siempre es posible, porque no todas los tienen disponibles”, explicaron.

También se formuló la petición de empezar a utilizar la prueba comparada de manera sistemática. No obstante, esto sería inviable por motivos económicos: la prueba comparada es más cara que la simple. Por este motivo, los ponentes hablan de usarla en el contexto adecuado. “No hay soluciones universales; sería un despilfarro usarla siempre”, dijo Juste. “La comparada tiene cabida cuando haya sospechas de interferencias”, completó Monge.

Finalmente, hubo un punto en el que todos los participantes incidieron en varias ocasiones: la importancia de que los ganaderos comprendan la necesidad de que ellos mismos refuercen las medidas de prevención, vista la falta de concienciación que hay todavía en este sentido.

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