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El primer Encuentro de Vacuno organizado por Bayer se celebró en Ávila en el marco del congreso ANEMBE

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30.05.2011

La importancia de Mycoplasma bovis y el diagnóstico y prevención de la cetosis subclínica fueron los dos ejes del Primer Encuentro de Vacuno organizado por Bayer en el mes de mayo, al que asistieron 121 veterinarios de toda España.

La jornada, que se celebró en Ávila en el marco del congreso ANEMBE, contó con expertos de prestigio internacional en estas áreas, como el doctor Roger Ayling, experto en bacteriología y Mycoplasma en Veterinary Laboratories Agency (Reino Unido) y secretario general de la Organización Internacional de Mycosplasma; el doctor Pieter Passchyn, veterinario y consultor independiente de vacuno de leche (Bélgica); el doctor José Manuel Valle, especialista en nutrición y reproducción de vacuno lechero, y veterinario de SERIVET S.L.; y el doctor Michael W. Overton, profesor en Medicina de Producción y director del Programa de Gestión y Salud animal en la Universidad de Georgia.

Mycoplasma bovis es uno de los agentes infecciosos que provocan el síndrome respiratorio bovino (SRB) y es uno de los patógenos participantes tanto en casos agudos como crónicos de neumonía. Según los datos presentados por Ayling, varios estudios llevados a cabo en Reino Unido evidenciaron una seroprevalencia de M. bovis de hasta el 60% en los tests de neumonía; así como también la mitad de los animales dieron positivo a esta bacteria en las granjas examinadas.

Para Ayling, la enfermedad debe controlarse, ya que tiene un elevado coste para el ganadero (en el año 2000 el coste por Mycoplasma bovis en Europa fue de 144 millones de euros anuales). Por ello, ofreció a los veterinarios asistentes una serie de recomendaciones para evitar la aparición de M. bovis en las explotaciones, como mantenerlas limpias y analizar y poner en cuarentena los nuevos animales. En el caso de que la enfermedad ya esté presente, es preciso segregar a los animales enfermos, no alimentar a los terneros con leche infectada y, si es necesario, sacrificar a los animales infectados.

Ayling afirmó que no hay una vacuna disponible en Europa, y comentó que algunos estudios incluso han demostrado exacerbaciones de la enfermedad con su utilización. Lo que sí puede y debe utilizarse es un tratamiento antibiótico indicado para M. bovis.

La experiencia belga

Por su parte, Pieter Passchyn, veterinario y consultor independiente de vacuno de leche (Bélgica), expuso dos casos prácticos llevados a cabo en Bélgica sobre Mycoplasma bovis en la enfermedad respiratoria bovina.

En el primer caso, tras detectar una alta seroprevalencia frente a M. bovis de los animales, se puso en marcha un programa sanitario para el parto, los terneros y las vacas adultas. El programa incluyó la desinfección del área de partos, el tratamiento de los terneros recién nacidos el primer día de vida con Baytriluno, y un seguimiento serológico. En el caso de los terneros enfermos, recibieron durante cinco días una dosis alta de Baytril 5%, y a los recurrentes se les separó del grupo sano. Con respecto a los animales adultos, la recomendación fue alojarlos en el mismo establo (estando pendientes si tenían tos o mastitis) y evitar, en la medida de lo posible, la compra de nuevos animales.

A los tres meses del tratamiento con Baytril, los terneros mayores no presentaban tos, los más jóvenes tosían menos, se redujo la incidencia de neumonía con fiebre, no se reportaron casos de artritis, meningitis y otitis, y los animales tenían menos diarrea.

En el segundo de los casos que presentó Passchyn, se observó que la incidencia de infección por Mycoplasma bovis aumentaba con la edad. El tratamiento fue muy similar al caso anterior, con un resultado muy favorable: los terneros no tosían y bajó la incidencia del SRB; se redujo la tos en las vacas, hubo una buena respuesta a la terapia, la recaída de terneros disminuyó, no hubo retrasos en el crecimiento y los animales presentaron menos diarrea.

Cetosis subclínica

Además de la importancia de Mycoplasma bovis, otro de los ejes encuentro fue el diagnóstico y prevención de la cetosis subclínica. La cetosis es una enfermedad metabólica producida por una concentración excesivamente alta de cuerpos cetónicos en el organismo de la vaca; se observa en las vacas con balance energético negativo (BEN) al inicio de la lactación. La pérdida de apetito posparto provoca la movilización de las reservas de grasa corporal, que se depositan en el hígado y origina la cetosis. La cetosis subclínica incrementa el riesgo de desplazamiento del abomaso, y afecta negativamente a los parámetros reproductivos y a la producción láctea, por lo que es muy importante diagnosticarla a tiempo.

José Manuel Valle recordó que las vacas entran en balance energético negativo dos días antes del parto y que están preparadas para soportar un BEN moderado, pero cuando es muy intenso, afecta a su salud y sus rendimientos. Por tanto, la prioridad es medir la intensidad de ese balance energético negativo.

Según Valle, para diagnosticar la cetosis subclínica es necesario identificar dos metabolitos: el betahidroxibutirato (BHB) en sangre y leche;  y el acetoacetato en orina. Tradicionalmente se venía considerando los 1,4 mMol/l de BHB como el punto de corte para la cetosis subclínica y 2,6 mMol/l para la cetosis clínica. No obstante, otros estudios más recientes consideran 1 mMol/l como el punto de corte, a partir del cual aumenta el riesgo de padecer la cetosis subclínica. El análisis de BHB en sangre es el método más exacto para determinar el riesgo de cetosis subclínica en un rebaño.

En el caso de que los animales que den positivo superen el 10% del rebaño, la granja está en un nivel de alarma, según indicó Valle, quién añadió que en Asturias, en 15 establos muestreados con 165 animales, el 24,8% de los animales testados dio positivo a cetosis subclínica, mientras que la cifra fue del 7,8% en cetosis clínica. Los datos más llamativos son de prevalencia, ya que tres de los 15 rebaños tenían un 70% de animales que dieron positivo, uno con prevalencia entre el 30 y el 50%, cuatro establos con prevalencias entre el 21 y el 29%, y uno con una incidencia de cetosis hasta el 10%. Seis de los rebaños testados dieron negativo.

Por ello, Valle aseguró que la cetosis subclínica está presente incluso en los rebaños de mejor manejo y que pasa desapercibida para el ganadero, que tampoco diagnostica la cetosis clínica en la mayoría de los casos, por lo que abogó por la implantación de alguna medida de control de cetosis en las explotaciones lecheras.

Por su parte, Michael W. Overton abordó los retos en el manejo de la transición de la ganadería de leche. Según Overton, las vacas lecheras utilizan adaptaciones importantes en el metabolismo de la glucosa de todo el cuerpo para apoyar la producción de leche. Los ácidos grasos no esterificados (NEFAs, siglas en inglés) presentan desafíos en la capacidad del hígado de producir glucosa.

El control del metabolismo debe centrarse en la manera de mejorar la salud metabólica de las vacas en transición minimizando el riesgo excesivo de movilización de grasa y mejorando el manejo y la nutrición durante el periparto. En este sentido, Overton destacó que Catosal es una potencial herramienta a considerar para la reducción del nivel de BHB en vacas con tres o más partos.

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